Ha comenzado la demolición del edificio protegido de la calle de La Ronda nº 26.
Salvo Castrodigital, la Asociación Ciudadana Otro Castro Es Posible, y varios ciudadanos que expresaron su opinión en uno de los foros de Muchocastro.com, nadie, ni en Castro Urdiales ni en Cantabria, ha movido un dedo para salvar de la demolición el edificio nº 26 de la calle de la Ronda. Así se demuestra el amor que en este municipio se tiene por el patrimonio histórico: en pocos días habrá desaparecido de nuestra vista este edificio, y en poco tiempo más quedará borrado de nuestra memoria.

Sin embargo, este edificio tendrá un lugar en la bibliografía local. Resulta paradójico que en la Guía de Arquitectura Urbana de Castro Urdiales, publicada al auspicio de la 1ª Bienal de Arquitectura Leonardo Rucabado y Eladio Laredo, en la página 32, se reproduzca una foto de este edificio, para señalar justamente la importancia de la arquitectura ecléctica de la segunda mitad del siglo XIX, en el que justamente la calle de la Ronda, y en especial este edificio, es muestra del eclecticismo burgués más culto y elaborado. Así lo reconocieron los redactores del Plan General aprobado en junio de 1997 que le incluyeron en la ficha A-30 del Catálogo de Protección de Patrimonio Arquitectónico y Arqueológico, y sobre el que, de acuerdo con las normas urbanísticas del Plan General, “sólo podían admitirse obras de restauración y consolidación”.
Ahora va a ser demolido con la autorización del Ayuntamiento, y en su lugar se construirá un edificio de ocho plantas. Se preguntarán ustedes ¿cómo es posible que un edificio tan reseñado y tan protegido sea objeto de tan triste destino? Enseguida lo entenderán.
No voy a detenerme ahora en la defensa de los valores patrimoniales e históricos de este edificio, no toca, ya es demasiado tarde. Pero si voy a explicar lo que a mi me ha parecido uno de los disparates jurídicos más osados que se han producido en los últimos años, y fíjense que se han producido muchos.
Que a mi me conste tan solo ha habido dos edificios descatalogados desde que se aprobó el Plan General, es decir, desde hace diez años, éste de La Ronda y el Edificio París. En este último caso, se procedió mediante una modificación puntual, con las garantías que ofrece ese procedimiento, incluida la información pública y demás; y el objeto no era la demolición sino la introducción de modificaciones en la cubierta y la inclusión de una planta más, actuaciones que si bien pueden ser discutibles, al menos nos han dejado un edificio con una fisonomía que recuerda al Edificio París. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, para demoler el edificio de la Ronda y sustituirlo por un nuevo edificio de ocho plantas, ha bastado con un escrito de uno de sus antiguos propietarios, y la vergonzosa aquiescencia de algunos técnicos y políticos.
En septiembre de 1.997, bastante después de haber finalizado el plazo para reclamar, una de las copropietarias del edificio presentó un escrito, sin fundamentación en derecho, es decir, una chapuza de escrito que alguien se tomó la frivolidad de calificarlo como recurso ordinario y en el que se solicitaba la descatalogación del edificio nº 26 de la calle de la Ronda. A nadie se le ocurrió pensar que el escrito en cuestión nada podía reclamar pues había sido presentado fuera de los plazos legales para ello. Sin embargo, el asunto debía llevar buenas apoyaturas pues, aunque parezca increíble, el Consejo de Gobierno de Cantabria de 14 de mayo de 1.998 acordó estimar el denominado “recurso” justificando tal medida en que el Ayuntamiento había mostrado su conformidad con la petición formulada.
Obviamente, y como suele suceder en materia de urbanismo, los ciudadanos castreños no nos enteramos de que se ha producido esta descatalogación hasta que el cartel de la obra de CONILSA S. L. nos anuncia la inminente construcción de viviendas y locales. Castro Digital se hizo eco de la demolición en febrero de 2006. Desde entonces la Asociación Ciudadana Otro Castro Es Posible interpuso escritos al Ayuntamiento (el 20 de marzo y el 12 de abril de 2006), a la Comisión Regional de Urbanismo y Ordenación del Territorio y a la Consejería de Cultura (el 20 de marzo de 2006), y al Consejo de Gobierno de Cantabria (el 11 de abril de 2006), al que se instaba a la revisión de esta descatalogación por considerarlo un acto nulo de pleno derecho. A diferencia de lo sucedido con los propietarios, ninguno de estos escritos fue contestado por las administraciones señaladas, dando muestra , una vez más, de que algunas administraciones están mucho más cerca de los grupos que defienden intereses privados que de los colectivos que defendemos intereses públicos.
Naturalmente antes de solicitar la nulidad, la Asociación Ciudadana Otro Castro Es Posible quiso saber sobre qué fundamentos se apoyó el Ayuntamiento para justificar algo tan sorprendente como una descatalogación de un edificio protegido por su propio Plan General, o dicho de otra manera, ¿qué serios argumentos históricos y arquitectónicos justificaban que tan solo unos meses después de proteger un edificio se enmendara tal decisión para permitir que fuera demolido?
¿Argumentos? Ninguno. Nada de nada. No existe ningún expediente, ni documentación sobre esta cuestión en el Ayuntamiento, y la que hay en la Comisión Regional de Urbanismo, no contiene ni informe, ni resolución de Pleno, ni de Comisión de Gobierno, ni siquiera el asunto fue tratado en Comisión Informativa. Llegó a correr el bulo incluso de que el edificio se descatalogada porque una sentencia judicial ganada por los propietarios así lo resolvía. Falso. Nada de eso. Ni informes técnicos, ni jurídicos, ni leches. El edificio se ha descatalogado simplemente por la cara. Cuando el Consejo de Gobierno de Cantabria dice en su acuerdo, que “el Ayuntamiento mostró su conformidad”, no es cierto. Se ha consumado una descatalogación de un edificio protegido sin informes, ni resolución de órganos de gobierno, ni información pública, con un escrito extemporáneo, hecho por alguien sin legitimación… en fin, un disparate. Para colmar aún más las irregularidades que contiene este asunto diré que la nueva ordenación que se proyecta en lugar del viejo edificio de La Ronda se ha aprobado mediante un proyecto de compensación y de urbanización que plantea además de la demolición, la construcción de un nuevo edificio, el cambio de alineaciones de la calle, la eliminación de una calle peatonal y de espacios de libres, usos todos ellos aprobados por el Plan General. Creo que se ha vulnerado gravemente la Ley del Suelo de Cantabria que obliga en estas condiciones en las que se produce un cambio en la calificación de los usos del suelo y de la volumetría edificatoria, hasta el punto de cambiar radicalmente toda una manzana del centro de la ciudad, a que se tramite mediante una Modificación del Plan General (art. 83 de la ley 2/2001 del Suelo de Cantabria).
¿Fundamentos para descatalogar este edificio? Los que explican que diez años después de que empezara a maquinarse este asunto, se demuela un valioso edificio que estorbaba para consolidar una suculenta operación inmobiliaria en el centro de la ciudad.
Ni la triste historia de desvaríos contra el patrimonio arquitéctónico de Castro; ni la protección que ofrece un instrumento como el Catálogo del Plan General; ni mucho menos, la vacía retórica de una bienal dedicada a ensalzar la arquitectura local; ni por supuesto, las molestias que nos hemos tomado muy pocos castreños… han servido para salvar de la demolición un edificio protegido de la calle de la Ronda.
Y no lo olviden, si quieren deleitarse con la buena arquitectura local, tiene el edificio de la calle de la Ronda nº 26 en la página 32 de la Guía de la Arquitectura Urbana de Castro Urdiales.
Juantxu Bazán
 El día 8 de octubre comenzó la demolición del edificio nº 26 de la calle de La Ronda.
Pueden leer la información publicada por la Asociación Otro Castro en:
http://www.otrocastro.com/modules/news/article.php?storyid=18
http://www.otrocastro.com/modules/news/article.php?storyid=23
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